Territorio Rural Inteligente: la revolución de la Internet de las cosas en Castilla y León
Territorio Rural Inteligente: la revolución de la Internet de las cosas en Castilla y León
Imaginemos que las farolas de un pueblo remoto, los contenedores de reciclaje en una plaza empedrada o los muros de una iglesia románica pudieran hablar. De alguna manera, ahora pueden hacerlo. La Junta de Castilla y León, diputaciones y ayuntamientos están desplegando una red de sensores que utilizan tecnologías de Internet de las Cosas (IoT), para transformar los servicios públicos cotidianos en los pueblos en flujos de datos inteligentes.
No se trata de un proyecto lejano, sino de una realidad actual y que está funcionando. Actualmente, ya hay más de 4.000 sensores desplegados y que mandan su información a una plataforma de software común (la plataforma Territorio Rural Inteligente de Castilla y León), que actúa como un sistema nervioso digital que conecta a administraciones locales, diputaciones y a la administración de la Comunidad. El objetivo es aumentar la eficiencia de los servicios, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y ayudar a fijar población en las zonas rurales creando nuevas oportunidades de negocio.
Servicios públicos eficientes y sostenibles
Con estos sensores, se ha revolucionado la gestión de recogida de residuos, un desafío logístico en áreas rurales muy dispersas. Con cerca de 2.000 pequeños sensores instalados en contenedores, se detecta el nivel de llenado y los sensores avisan cuando existe peligro de desbordamiento, permitiendo a los camiones de recogida trazar rutas más eficientes, ahorrando tiempo, combustible y reduciendo la huella de carbono.
La gestión inteligente de un recurso tan limitado como el agua es una de las prioridades de la sensorización en zonas rurales. A través de más de 400 sensores, se controla desde la calidad del agua en depósitos de pueblos, en depuradoras, el vertido de agua a los ríos y hasta el caudal de los cauces.
Sondas de cloro y pH avisan si la calidad del agua de los depósitos en los pueblos no es la adecuada. Tecnologías LIDAR y de ultrasonidos se utilizan para medir la altura del agua en los cauces, proporcionando alertas tempranas frente a posibles inundaciones. Incluso el ocio se beneficia: las piscinas municipales monitorizan de forma automática la calidad del agua en tiempo real, publicando los datos en paneles para la tranquilidad de los usuarios.
Guardianes del patrimonio
Castilla y León atesora uno de los legados culturales más ricos del mundo, pero el tiempo es un enemigo implacable. Aquí es donde la tecnología ayuda a conservar nuestro patrimonio. En lugares emblemáticos como la Villa Romana de la Olmeda en Palencia o en las iglesias y monasterios de la Tebaida Berciana en Ponferrada, se han instalado sensores más de 600 sensores, monitorizando parámetros como la temperatura, la humedad y la luminosidad.
Estos sistemas alertan sobre condiciones que podrían deteriorar la piedra o la madera, permitiendo una intervención preventiva antes de que el daño sea irreversible. Además, esta red se está expandiendo para proteger 115 Bienes de Interés Cultural adicionales.
Carreteras más seguras
Cuando el invierno hiela las carreteras, la tecnología también juega un papel importante. Una red de 130 sensores en carreteras vigila las condiciones del asfalto. Hay desplegados sensores de detección de heladas en la calzada y medidores de llenado en los silos de sal y depósitos de salmuera que aseguran que los equipos de mantenimiento invernal estén siempre listos para actuar, garantizando la seguridad de los conductores en una de las regiones más extensas de Europa.
Hacia un futuro conectado
El proyecto no se detiene en la mera recolección de datos. Utilizando tecnologías de Big Data, se analiza el flujo de visitantes en zonas turísticas clave como la Ribera del Duero o el Camino de Santiago, permitiendo entender mejor el comportamiento del turismo, cuánto tiempo pasan en estas zonas turísticas y de dónde proceden.
Mirando hacia el futuro, la Junta de Castilla y León prevé la instalación de más de 2.000 nuevos sensores para 2026. La visión es tener un territorio con conexión total, donde la inteligencia artificial ayuda a tomar decisiones a las administraciones y donde los datos abiertos den más poder a la ciudadanía.
El Territorio Rural Inteligente de Castilla y León demuestra que la tecnología más avanzada no solo pertenece a las grandes ciudades, sino que puede echar raíces profundas en la tierra, protegiendo el pasado y mejorando presente y futuro.
Puedes conocer más sobre este proyecto en el siguiente enlace: https://tri.jcyl.es/
AUTOR: José Antonio González Martínez.
Jefe del servicio de la Sociedad de la Información y Competencias Digitales. Dirección general de Telecomunicaciones y Administración Digital. Consejería de Movilidad y Transformación Digital.