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Noticia del Blog

No es brujería, es método: el círculo completo del orador experto

Por qué la confianza de ti mismo es el primer paso para el éxito
Fecha
19 Diciembre 2025
¿Qué contiene?

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos oradores parecen tan seguros y fluidos? Gran parte de esa seguridad no es innata, sino el resultado de una preparación metódica y profunda. La práctica constante es esencial; un orador, al igual que un deportista de élite, no deja de entrenar solo por haber alcanzado un hito, sino que está constantemente aprendiendo a comunicar y adaptándose a un mundo veloz. Esta práctica, realizada con una actitud positiva, una sonrisa y ganas, hace que tu comunicación se vuelva más estable y mejor cada día. Míralo siempre como una nueva oportunidad de estar con tu público. Si tu mente capta que estás disfrutando la preparación, tus nervios comenzarán a disminuir de forma natural.

El conocimiento es otro pilar ineludible de esta preparación. No se trata solo de dominar las técnicas de oratoria, que son importantísimas, sino de tener una base sólida sobre la temática concreta que vas a compartir. Una vez que tu experiencia y tu preparación sobre el tema son sólidas, debes volcar el foco en la audiencia. ¿De verdad conoces bien a quién te vas a dirigir? Si el público es lo más importante, tienes que dejar de centrarte en ti mismo y concentrarte en quiénes son, qué edad tienen y qué necesitan escuchar de ti en este momento para que puedas servirles y ayudarles.

Para asegurarte de que tu preparación sea integral, puedes usar las 6 preguntas fundamentales del periodismo. Pregúntate: quién (¿quiénes estarán y qué objeciones podrían tener?); qué (¿cuál es tu mensaje principal de motivación, esperanza o concienciación, apoyado por mensajes secundarios?); deónde (¿el lugar es cerrado, un evento oficial, una residencia? ¡El ambiente importa!); cuándo (¿La hora afectará la energía del público, obligándote a ser más dinámico si es por la tarde?); por qué (¿cuál es la gran misión que te inspira?); y cómo (¿cuál será el formato, usarás diapositivas o será puramente oral?). Además, ¿cómo vas a dominar tu sala? Si sientes nervios, visita el lugar antes o visualiza fotos para familiarizarte; llegar a un sitio desconocido aumenta la tensión. Con una preparación integral (conocimiento, audiencia y ambiente) la rueda de tu oratoria girará sin pincharse.

Ahora, hablemos de ese incómodo compañero de viaje: el miedo escénico. Los miedos son naturales y hasta nos protegen, pero si quieres impactar y crecer, tienes que romper el miedo a hablar en público. Todo comienza con derribar tus creencias limitantes: esas que te repiten "no soy un buen comunicador". Debes preguntarte: ¿esas creencias son realmente mías o me las dijeron cuando era más joven? Para hacerlas conscientes, escríbelas y, una vez en el papel, comienza a cambiarlas.

Cuando los nervios acechan, tendemos a enfocarnos en nosotros: "¿se me olvidará algo?, ¿me veré bien?". Uno de los mejores oradores del mundo, Brian Tracy, insiste en que el foco debe cambiar siempre a la audiencia. Al concentrarte en tu misión de ayudar, servir o transformar, la voz que te apoya ganará y la que te dice "no puedes" irá perdiendo terreno.

Para enfrentar la ansiedad justo antes o durante la presentación, tienes dos herramientas clave: las tres “P” y las tres “R”. Las tres “P” son Preparación, Práctica y Postura. La postura no es solo física (hombros erguidos), sino mental: te tiene que gustar la gente, saludarles y mirarles a los ojos. ¿Cómo vas a comunicar si no te gusta el público? Las tres “R” son Rituales (pequeñas acciones que te dan calma, como tocar una medalla), Relajación y Respiración. ¿De verdad crees que respiramos conscientemente a menudo? ¡La mayoría no! La respiración consciente y profunda es una de las técnicas más poderosas para reducir el nerviosismo.

Si el pánico te inunda, un consejo valioso es concentrarte en las caras amables que siempre hay en el público. Y si el nerviosismo es alto, memoriza el primer minuto de tu discurso. ¿Qué pregunta harás? ¿Cómo vas a saludar? Este inicio impactante le da una ruta al cerebro, reduce la ansiedad, y una vez que sale, el resto fluye mejor. Finalmente, después de la presentación, por favor, no te critiques negativamente. Simplemente pregúntate: ¿qué puedo mejorar? Esa es la frase que te hará avanzar de verdad.