El teletrabajo no es magia: lidera tu propio proceso
Cuando trabajamos a distancia, nos convertimos en los líderes de nuestro propio proceso, lo que hace que la autogestión y la disciplina personal sean absolutamente cruciales. Y ojo, la disciplina no es algo pesado, ¡al contrario! Es justo lo que nos permite mantener esa motivación inicial a flote. Pero para que esto funcione, necesitamos cuidar dos frentes: nuestro entorno y nuestro bienestar emocional.
La autogestión comienza con el espacio físico. Lo ideal es tener un espacio de trabajo definido y, si es posible, siempre el mismo. Piensa en la cocina, por ejemplo: no es la mejor opción, pues es multifuncional y está llena de estímulos que rompen nuestro foco. Además de estar libre de distracciones, el ambiente debe ser ergonómico: ¿Estás cuidando tu espalda y tu vista mientras teletrabajas, o estás sacrificando tu comodidad con una silla y una mesa inadecuadas?
Tan importantes como el espacio son las rutinas eficaces. Un ritual clave es el cierre del día anterior. Esa última media hora no es para apurar lo que queda, sino para planificar el día siguiente. Si planificas por la noche, tu cabeza puede descansar sabiendo cómo va a arrancar la jornada. Y si todo el equipo comparte esa planificación, podemos ver el día de los demás sin necesidad de tantas reuniones.
Una vez en el día, tenemos que gestionar nuestro foco y energía. Para ello, podemos usar el Time Blocking para proyectos largos de varias horas, y el Time Boxing para tareas más cortas. Estos bloques deben ser tiempos sin notificaciones. Puedes poner la franja en tu calendario o en tu estado de Teams o Slack en color rojo, pero ¿de qué sirve poner el estado en rojo si luego lo ignoramos? El teléfono móvil, ese "efecto Gollum" que tanto atesoramos, es el mayor ladrón de tiempo y foco. Cada vez que atendemos una notificación, el cerebro tarda unos seis minutos en volver al estado de concentración profunda (flow). Si estás constantemente mirando el móvil, ¿cuánta energía estás gastando, activando y desactivando el foco? Nuestra recomendación es forzarnos a dejar el móvil apagado y fuera de la habitación de trabajo.
Pero la autogestión también exige ser asertivo. Debemos saber decir 'no' con educación y respeto. Recuerda: si estás concentrado en algo importante y urgente, al decir 'sí' a la urgencia de otra persona, le estás diciendo 'no' a tu propio propósito.
Saltando al bienestar, es esencial cuidarlo, ya que la soledad, la falta de pertenencia y la incertidumbre son enemigos silenciosos que impactan nuestra producción. La incertidumbre aumenta cuando la información está desestructurada o inaccesible, lo que nos aboca al miedo. ¿Cómo combatimos esto?: ¡con organización y transparencia! Si los documentos están bien ordenados en Google Docs, Planner o OneDrive, eliminamos la incertidumbre y nuestro estado emocional mejora.
También es vital la comunicación intrapersonal, es decir, con uno mismo. La coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos es fundamental. Si planeo un proyecto, pero termino viendo redes sociales, luego diré que "no me ha dado tiempo". ¡La tecnología no sirve de nada si nuestros hábitos son defectuosos! Es crucial evitar la hiperconectividad, que genera culpa, tanto por no estar disponible como por estar demasiado expuesto.
Para gestionar la energía son claves las pausas activas. En esos 5 minutos de descanso, sal del contexto de trabajo. No te tomes el café mientras trabajas; dedícate ese tiempo como un regalo. Levántate y estírate. ¿Cuántos de nosotros nos tomamos ese café o infusión frente al ordenador, sin regalarnos realmente ese momento de desconexión?
Para combatir la soledad, incorpora pautas sociales, como un "café virtual" planificado con un compañero para hablar brevemente de cosas no laborales. Esto fomenta la empatía. ¿No es más fácil trabajar con alguien a quien realmente conoces y entiendes, que con una cámara apagada? Y finalmente, para manejar el estrés, las técnicas de respiración son una herramienta clave: inspirar, retener y exhalar en secuencias controladas relaja tu ritmo cardíaco, indicándole a tu cerebro que no hay peligro.
Recuerda invertir tu tiempo de forma inteligente: afronta las tareas más difíciles cuando tu energía esté al máximo y reserva el correo electrónico para cuando esté baja. La clave es esta: aunque tengas el parque tecnológico más avanzado, si no sabes administrarlo a nivel de emociones, relaciones y energía, tu día estará mal.